Thursday, February 21, 2008

Dulce, picante, condimentado... amargo

A las 19:30. Para confirmar, llaman a las 19:00 diciendo que están saliendo de su casa. Apenas llegué a las 18:30 y lo primero que hice fue remojar la quinua en agua hirviendo. Luego seguí las instrucciones de la cajita para el Flan. Jens salió de la ducha y puso en sus manos cuchillo y bajo el cuchillo cilantro, pepinos, zanahorias, cebollas, ajos, mozarella.
Él dice que es embarazoso: van a llegar y nada va a estar listo. Le digo que es disfrutable que ellos lleguen y se pongan a "ayudar". Él recalca que están invitados a "cenar", no a "cocinar juntos".
Abrí las dos latas de chiles poblanos, no hay tiempo de ponerme guantes, con manos desnudas los escurrí, limpié, enjuagué y traté de dejarlos tan limpios como fuera posible. Jens se puso a hacer salsa de tomate con cilantro, cebolla y chile y le pedí que hiciera puré para sazonar, además del guacamole, que le sale muy bien (usa sal, ricotta, cilantro, cebolla, ajo, chile y supongo que amor y aceite de oliva).
Con mucho cuidado puse rodajas de mozarella y piñones en los ya rotos chiles cuando la campana sonó. "Capear estos chiles va a ser imposible, los pondré en el horno". Calenté un poco de aceite con ajo, puse el puré que hizo Jens, aceitunas verdes y consomé. Entraron y la cocina estaba hecha un desastre. Empecé por ocultar el caldo de tomate y los chiles con las aberturas mayores hacia arriba en el refractario grande dentro del horno.
Nos ayudaron a hacer espacio, lavando una gran parte de los trastos mientras quién sabe cómo Jens hizo cafés y freí las flautas con zanahorias. Media hora después empezamos con quinua mezclada con aceite de oliva, jugo de limón, cilantro y pepinos. Por suerte había jugo de uva, tal vez una fase temprana del vino. Dejamos de sentirnos apenados cuando avanzamos con las flautas. A la hora de los chiles ya habían pasado risas y más de una hora. Acabamos con el flan y con un cerro de trastos sucios que me quitan las ganas de entrar a la cocina.
Se marcharon un poco tarde, ya era hoy. Me fui a la cama bastante tiempo después. Hoy no pude comer nada en casa antes de salir. Tuvo cumpleaños el de la rajita y trajo panecillos con mermelada (que él mismo hizo).
Hay algo que me encabrona sobremanera, que después de comer y con manos ligeramente grasosas alguien toque ciertos objetos no necesariamente privados. No se me da decirlo en voz alta.

4 comments:

Silencio said...

Tanta comida, no se, hace tanto que no hago de comer, tanto.

Silencio said...

Eso si, que alguien ponga las manos donde no debe, pues... y menos llenas de ... no se, después de comerse un tamal con los dedos... nel.. Ronaldo, solo el futbolista, porque es muy muy kinky pensar en Ronaldo el de mcdonals

saludos

Rosa said...

Hola de nuevo!!

Si, son 5 huevos mas la yema de otro y los vamos añadiendo al bol uno a uno, no añadimos un nuevo huevo hasta que el anterior no esté del todo incorporado a la masa.

Si te gusta el chocolate, este postre te va a encantar, es un delicia. Gracias por tu visita.

Un saludo

Unknown said...

"Capear estos chiles va a ser imposible, los pondré en el horno". Eso mismo pense yo, y desde entonces soy conocida en mi complejo departamental como la "niña de la alarma de fuego" Como vez, aca es hasta imposible cocinar!